Los creadores de la Alta Ruta de los Perdidos, en el Pirineo aragonés, impulsan la misma filosofía de travesía circular en la sierra del Cadí-Moixeró con ascensiones a cinco picos, la Tosa, de 2.536 metros, el Penyes Altes de Moixeró (2.276 m.), el Comabona (2.548 m.), el Costa Cabirolera (2.604 m.) y el Pedraforca (2.506 m.), una propuesta de trekking presentada esta mañana en el refugio de Niu de l’Àliga. El itinerario propuesto, de 88,5 kilómetros y más de 7.300 metros de desnivel positivo, arranca en el refugio Vents del Cadí y enlaza con los de Sant Jordi, Niu de l’Àliga, Prat d’Aguiló, Molí de Gósol y Lluís Estasen.

El confinamiento impuesto a partir del mes de marzo del año pasado a causa de la covid provocó que, al levantarse las restricciones, los ciudadanos, ávidos de libertad, salieran en masa a la naturaleza. El Pirineo fue uno de los destinos más solicitados y la montaña cobró más atractivo. Las previsiones son que esta temporada la historia se repita. La Alta Ruta del Cadí nace 21 años después de la pionera Carros de Foc, el recorrido que conecta los refugios del parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici y que cada año recibe a excursionistas y esquiadores de todo el mundo. El éxito de la Carros de Foc ha actuado como revulsivo para alentar este tipo de circuitos de varios días, como el de Cavalls del Vent, también en el Cadí-Moixeró; la Senda de Camille o la Porta del Cel, ambos en los Pirineos, por citar solo algunos.

«La Alta Ruta del Cadí es un proyecto personal de los guardas del refugio de Bujaruelo, junto al parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, José Luis, Rafa y yo misma. Desde hace diez años gestionamos la Alta Ruta de los Perdidos y hemos querido traer el mismo modelo aquí», ha explicado esta mañana Esther González, una de las promotoras de la iniciativa que se pondrá en marcha el próximo junio. Una de las novedades, indica González, «es que todos los participantes dispondrán de un dispositivo geolocalizador, lo que nos permitirá hacer el seguimiento GPS en tiempo real y nos avisará, en caso de emergencia, para poder activar el protocolo de accidentes». Este trekking autoguiado arranca con el aval de un gran alpinista, Alberto Iñurrategui, quien a los 33 años ya había culminado los 14 ochomiles en estilo alpino. En los últimos tiempos, Iñurrategi, junto con sus compañeros Mikel Zabalza y Juan Vallejo, ha buscado retos lejos de los focos, picos de menor altitud pero por vías sumamente comprometidas.

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